EMDR y abandono terapéutico

«EMDR y abandono terapéutico: por qué importa»

Estrella Soria Molinillo

Psicóloga General Sanitaria.

octubre 19, 2026

¿Se abandona menos la terapia EMDR? Lo que dice la investigación y sus matices

 

«EMDR y abandono terapéutico: por qué importa»

Por Estrella Soria, psicóloga · 19 de octubre de 2026

En este artículo abordamos a través de las diferentes investigaciones el EMDR y el abandono terapéutico y porque es algo a tener en cuenta.

Una terapia puede ser muy eficaz y, aun así, no ayudar a quien no consigue terminarla. Por eso, al comparar tratamientos para el trauma importa tanto cuánto reducen los síntomas como cuántas personas logran completarlos. En este artículo repaso lo que dice una revisión reciente publicada en la Revista de Psicoterapia (UNED, 2025) sobre el EMDR y el abandono terapéutico, y la contrasto con los metaanálisis en los que se apoya.

EMDR y abandono terapéutico, la investigación.

  • La revisión de Laorga, Cillo y González (2025) sostiene que el EMDR tiene una eficacia comparable a la de otras terapias centradas en el trauma, con menos sesiones y una tasa de abandono baja (8–14 %).

  • El metaanálisis de datos individuales más reciente (Wright et al., 2024) confirma una eficacia equivalente, pero no encuentra una diferencia significativa en el abandono entre el EMDR y otras terapias.

  • Lectura prudente: el EMDR es una opción de primera línea y suele ser bien tolerada. Que sea más fácil de sostener que otras terapias es una hipótesis razonable, pero todavía no está demostrada.

Por qué importa el abandono

En el trastorno de estrés postraumático (TEPT), abandonar el tratamiento a medias es frecuente. Varker et al. (2021) analizaron 85 ensayos aleatorizados con 6.804 participantes y estimaron un abandono medio del 20,9 % (IC 95 %: 17,2–24,9) en los tratamientos recomendados por las guías, con mucha variabilidad entre estudios. También observaron que el abandono era mayor en personas con trauma militar, sobre todo cuando el tratamiento estaba centrado en el trauma.

Cada abandono es una persona que se queda sin el beneficio de un tratamiento que podría ayudarla. De ahí que la tolerabilidad sea una variable clínica de primer orden y no un detalle secundario.

Qué dice la revisión de la UNED (2025)

Laorga, Cillo y González (2025) publicaron en la Revista de Psicoterapia (UNED) una revisión narrativa e integrativa sobre el EMDR: su mecanismo de acción, su eficacia comparativa y su aplicación clínica. Conviene precisar que se trata de una revisión narrativa, no de un metaanálisis ni de un ensayo clínico.

Entre sus conclusiones destaca la del abandono. Apoyándose en Varker et al. (2021), los autores señalan que el EMDR presenta una tasa de abandono de alrededor del 8–14 %, incluso en muestras con trauma complejo, frente al 18–36 % de la terapia cognitivo-conductual centrada en el trauma (TCC-TF), según la modalidad. Añaden que, en las terapias de exposición, el abandono puede superar el 25–35 % en estudios controlados.

Para explicar esta diferencia, la revisión apunta a rasgos propios del procedimiento: el EMDR no exige narrar el trauma con detalle, no incluye tareas entre sesiones y la activación del recuerdo es breve. También recoge que el EMDR podría requerir menos sesiones (Hudays et al., 2022) y que un análisis de coste-efectividad en el Reino Unido lo situó como una alternativa muy eficiente para adultos con TEPT (Mavranezouli et al., 2020).

Lo más sólido: una eficacia equivalente

El dato mejor establecido es que el EMDR funciona. Wright et al. (2024) realizaron un metaanálisis con datos individuales de participantes de ensayos aleatorizados en adultos con TEPT y no hallaron diferencias significativas entre el EMDR y otras terapias psicológicas en la gravedad de los síntomas, la respuesta al tratamiento ni la remisión. En la misma línea, la revisión de la UNED recuerda que el EMDR está recomendado por las guías de NICE (2018), la American Psychological Association (2017) y la Organización Mundial de la Salud (2013).

Dicho de otro modo: el EMDR es una opción de primera línea, igual de eficaz que otras terapias centradas en el trauma. Eso no equivale a decir que sea superior.

El matiz: ¿realmente hay menos abandono?

Aquí conviene ser prudente. El mismo metaanálisis de Wright et al. (2024) tampoco encontró una diferencia significativa en las tasas de abandono entre el EMDR y otras terapias. Además, observó que los hombres abandonaban el EMDR con más frecuencia que las mujeres. Por su parte, el metaanálisis de Imel et al. (2013) estimó un abandono medio del 18 % y concluyó que, al limitarse a las comparaciones directas entre tratamientos activos, no había diferencias.

Esto no contradice a la revisión de la UNED, sobre el EMDR y el abandono terapéutico,  pero la matiza. Las cifras del 8–14 % y del 18–36 % proceden de comparar el abandono entre ensayos distintos, con poblaciones, protocolos y contextos diferentes. Cuando se comparan los tratamientos de forma directa, dentro de los mismos estudios, la ventaja en abandono no se confirma con claridad. La lectura honesta es que el EMDR parece bien tolerado y que existen motivos plausibles para pensar que lo es más que otras opciones, pero la evidencia actual no permite afirmarlo con certeza.

Para quién puede ser especialmente útil, y con qué cautelas

Los autores de la revisión consideran que, al no requerir una narración detallada del evento, el EMDR puede resultar una opción adecuada para personas con mucha evitación, disociación o experiencias previas de retraumatización con terapias de exposición.

Aun así, tolerable no significa fácil. Reprocesar un recuerdo puede movilizar emociones intensas, y en personas con disociación es esencial una buena fase de preparación y estabilización, además de un terapeuta con formación específica. El EMDR no es un atajo: es un tratamiento estructurado en ocho fases que se adapta al ritmo de cada persona.

Lo que todavía no sabemos

La propia revisión reconoce que hace falta más investigación comparativa, estudios que evalúen la consolidación a largo plazo de los recuerdos reprocesados y su relación con la prevención de recaídas, y más réplicas de los hallazgos de neuroimagen. El mecanismo exacto sigue en debate: Wright et al. (2024) recuerdan que un metaanálisis previo de estudios de desmantelamiento no halló beneficio específico de los movimientos oculares, lo que no resta valor clínico al tratamiento pero sí invita a seguir investigando por qué funciona.

Si estás pensando en empezar, o en dejar, una terapia de trauma

  • Existen varias terapias de primera línea para el trauma, entre ellas el EMDR y la TCC centrada en el trauma. La mejor opción es la que puedas sostener, con un profesional formado.

  • Es legítimo preguntar al terapeuta cómo es el proceso, cuánto durará aproximadamente y cómo se adapta el ritmo a ti.

  • Si en algún momento sientes ganas de abandonar, coméntalo en consulta. Muchas veces se puede ajustar el ritmo, reforzar la estabilización o cambiar de enfoque en lugar de interrumpir el tratamiento.

Conclusión

Entonces que concluimos sobre el EMDR y abandono terapéutico;  la investigación reciente respalda el EMDR como un tratamiento eficaz y bien tolerado para el trauma. Que además tenga menos abandono que otras terapias es una idea sugerente, defendida por la revisión de la UNED, pero que los metaanálisis con comparaciones directas todavía no confirman. Presentar esa diferencia con sus límites es la mejor manera de informar con rigor y de que cada persona elija con criterio.

Este artículo es divulgativo y no sustituye la valoración de un profesional de la salud mental.

Referencias

  • Imel, Z. E., Laska, K., Jakupcak, M., & Simpson, T. L. (2013). Meta-analysis of dropout in treatments for posttraumatic stress disorder. Journal of Consulting and Clinical Psychology, 81(3), 394–404. https://doi.org/10.1037/a0031474
  • Laorga, M., Cillo, A., & González, A. (2025). EMDR desde la investigación: Mecanismo de acción, eficacia comparativa y aplicación clínica. Revista de Psicoterapia, 36(132), 4–12. https://doi.org/10.5944/rdp.v36i132.45971
  • Varker, T., Jones, K. A., Arjmand, H.-A., Hinton, M., Hiles, S. A., Freijah, I., Forbes, D., Kartal, D., Phelps, A., Bryant, R. A., McFarlane, A., Hopwood, M., & O’Donnell, M. (2021). Dropout from guideline-recommended psychological treatments for posttraumatic stress disorder: A systematic review and meta-analysis. Journal of Affective Disorders Reports, 4, 100093. https://doi.org/10.1016/j.jadr.2021.100093
  • Wright, S. L., Karyotaki, E., Cuijpers, P., Bisson, J., Papola, D., Witteveen, A., Suliman, S., Spies, G., Ahmadi, K., Capezzani, L., Carletto, S., Karatzias, T., Kullack, C., Laugharne, J., Lee, C. W., Nijdam, M. J., Olff, M., Ostacoli, L., Seedat, S., & Sijbrandij, M. (2024). EMDR v. other psychological therapies for PTSD: A systematic review and individual participant data meta-analysis. Psychological Medicine, 54(8), 1580–1588. https://doi.org/10.1017/S0033291723003446

Fuentes citadas a través de Laorga et al. (2025): American Psychological Association (2017); Hudays et al. (2022); Mavranezouli et al. (2020); National Institute for Health and Care Excellence (2018); Organización Mundial de la Salud (2013).

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